Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pero ya no tengo imaginación ni capacidad de creación, un monstruo se trago mis
ideas idealistas una por una y luego las defecó en el roto corazón de alguien.
¿Sabes? Realmente lo extrañaba, tanto, que cuando lo vi, mi cuerpo me llevo hacia él, con un rostro de espanto sólo reaccione a poner mi mejilla -en caso de si él me besaba- y sólo recibí su mejilla. Si lo psicoanalizo podría ser que ambos eramos masoquistas y que no congeníabamos realmente, alguien tenía que ser sádica. Y yo lo mataré.
De un balazo, debería escapar de mis pensamientos.
No soporto seguir obsesionada con viejas historias que me dan nauseas de dolor, ¡Oh, qué dolor, tanto dolor! Goth, el dolor era interno, me hacia tiritar y se devolvía por mi espalda como un escalofrío, que anudaba mi garganta y me llenaba los ojos de lágrimas orgullosas, que no querían salir a curar mi gran dolor.
Viejo dolor, que de autocompasión no comprendo aun que no se extinga.
Y mi reemplazable oscuro amor se va quemando lentamente.
Aun no consigo botar recuerdos de él, aunque ya no me duelen al verlos, sólo si encuentro las cartas o si lo veo, si lo vuelvo a ver otra vez, no sé si pueda saludarlo, no es debido, me hace mal, aunque como dice la canción "Me detuve a saludarte, sólo porque creí que debías saber... que sí, hay amor si tu quieres, aunque no suenes como un soneto, mi señor."
Y me acuerdo y me da pena. También rabia, porque fui horrible y después de él, me convertí en algo aun más horrible. Quisiera poder cambiarlo todo.
Y me da celos, siendo que celosa no soy. Pero el ya no ser parte de su vida y que otros si lo sean me mantiene más enferma aun, ¿Por qué? No puedo entender porque el maldito sentimiento no se muere y él sigue su vida sin mi y yo soy una ilusa perdedora y mala perdedora porque aun no puedo resignarme y seguir.
Nada ni nadie es comparable Octubre, a ese joven que infectó mi virgen alma.



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