{I can't remember when this shit on me, but shit happens, they say.}
Sí, estoy en Chile, se habla español y pésimo. Es al final del mundo, final, final... y somos la escoria de la escoria. No conozco más que esto; Yo me llamo Paulette y no valgo nada. Ni el nombre es mío.
Convivo con mi seudo-familia, están todos bien locos, aunque finalmente sean intelectuales o casi-buenas personas con los demás, aun así, pretenden seguir siendo familia hasta que se mueran y eso, de verdad, me aterra.
Tenía una amiga, desde la infancia, pero me fui de la tierra nortina al centro de la escoria y ya no es lo mismo, ella tiene un mundo muy distinto al mío y mi existencia no le importa mucho que digamos. No soy buena en ese tipo de cosas, estoy siempre al borde de la misantropía.
Aunque una compañera de mi universidad, Anita, es mi nueva amiga y es muy buena, me apoya cuanto puede, aunque sé que finalmente siempre todos terminan huyendo de mí; como el único novio que he tenido, que ahora me habla sólo para tonterías, sin contar los amoríos fallidos y nubosos que le siguieron. Pero así es la vida ¿no? Algunos nacímos para estar solos.
Estudio cine, me gusta cantar, tocar música, dibujar, fotografiar y escribir. Pero nada lo sé hacer del todo bien, ¿Suena como un deja-vu? Demasiado, más que manoseado, gastado y despreciable. Es aburrido escribir siempre de lo mismo y como escritora del absurdismo estoy estancada en mi egocentrismo penoso.
No siento cosas buenas, puesto que no soy una persona buena. Me drogo, me corto, miento, robo, me enveneno... con malos vicios auto-destructivos y voy muriendo lentamente. Siento odio por la gente, detesto a la mayoría sin conocerlos si quiera y si pudiera en este momento los mataría a todos, sin importar nada, todos los humanos de este maldito mundo.
Sí, también me odio y pataleo siempre, porque soy un círculo vicioso, auto-destructivo y pendejo. Pero siempre termino ignorándolo todo, hasta a mi misma y mis tormentos internos.
Pero no puedo mentirte Paulette, te desconocí como 13 años de infelicidad, hormonas, estimulantes, rebeliones baratas, catarsis, falta de auto-dominio, malas costumbres, la puta religión y la eterna soledad que se reía groseramente de todo y todos. Te odio, odio tus pensamientos, tus ideales y tus sentimientos. Pero no sé como dejar de ser yo, no sé como dejar de inyectarme inercia, porque realmente si estas despierta, sólo lloras o te enfadas y no puedes acercarte a nadie, en cambio dopada actuas por inercia, te levantas, comes, te vistes, caminas, hablas idioteces, piensas, haces y duermes por inercia, porque te deprime estar en la realidad, te mata.
Entiende que es mejor vivir sufriendo que actuar por inercia y no sentir toda la mierda que te rodea, bastarda.
Tarde comprendí, demasiado tarde. Cuando ya era adicta a la miseria y el vomito me caía en la cara junto a toda la diarrea de la cruel verdad, del mundo real y me cayó tan mal que me enfermé de vigilia.
Detesto el cuerpo que torturo, quisiera volver a nacer o simplemente no nacer, quisiera ser alguien más, quisiera ser perfecta y tener un alma perfecta; basta de la gula tóxica.
El problema central es no saber qué diablos se quiere, porque simplemente yo no me quiero, es un desencanto infinito hacia una misma que desespera, pero la capacidad de ignorar te libera, hace ver tan pequeños los problemas, cada vez más y más que desaparecen; pero si es que decides mejorar, partiendo desde tu propia persona, volver a lo esencial, puro y verídico de tu ser, por más horrible que sea, podrás liberar las cadenas y empezar a perfeccionar tu horror.
¿Tu sabes quién eres? Lo sabes, sólo terminabas el exorcismo para renacer al anochecer. No te limites, tu esperas amor porque lo necesitas, porque es parte de tu obra, el contraste de la pasión y el dolor; no sufras pensando en que y a quién deberías adorar, porque sois libre y tu encantas por el aura, por tus interiores, por tus órganos, por tu lunática existencia y encontrarás a quién desear por exactamente lo mismo, sin importar qué. Si eres pansexual, sólo importa el alma.
¿Y qué pasa con tu descontento externo? Odias la Universidad porque te reprime, desvalora y hunde; tus ideas son morbosas y monstruosas, jamás las harán y tendrás que ser un ente funcional para obtener buenas calificaciones y así hacer feliz a Mamá, pero tu quieres destacar por tu talento, por tu mente oscura y no brillante, por la genialidad de re-inventar tu arte y tendrás que hacerlo, cuando te demuestres a ti misma que todo esta palabrería no importa, que tu tienes la capacidad y un futuro sellado en sangre de un éxito temible, ya no importará y realmente no importa. Sólo gritas porque nadie escucha.
Estás sola, como siempre, maldita lunática y serás lo que sueñas en pesadillas.
Porque las niñas raras, tienen sueños raros.


