Desconozco, no puedo discernir. Dejé el psiquiatra, no me servía supongo y no escribía hace mucho, porque hace mucho empecé a escribir más mal de lo normal; las ideas se han ido esfumando junto a la mala hierba y no necesito nada, nada de esto y no necesito escribirlo ni fotografiarlo, no necesito expresarlo ni que alguien me escuche, porque ya no tiene sentido, lloro sin motivo y escribo sin ningún fin.
No tengo a quien pedirle ayuda, porque he alejado a todos, sí a todos. No tengo escape. Es por esto que me escribo, ya que soy la única que me queda... para mi desgracia. Quisiera, que nada de lo que está pasando por mi mente existiera y quizás es así, pero lo siento tan real, que me hace sufrir.
He perdido la noción del tiempo... sólo puedo ver que es de noche, no sé que día de la semana es, ni que hora exactamente será. Me perturba el sentir que pierdo el control del tiempo; no creo en él, quizás es por eso que estoy tan desorientada en estos momentos. Maldito, maldigo y maldigo. Que mis causas son estas consecuencias y me desespera, me cuesta respirar a veces y trago saliva: pasa. Todo pasa, siempre y nunca.
Maldigo mi sangre y mis circunstancias, maldigo mi carne y mis huesos, maldigo mi alma y mi mente.
Quisiera que las cosas fueran diferente, ahora sólo me queda intentar alcanzar la cima, sin poder olvidar, pero intentando perdonar o dejar atrás. Me queda intentarlo aunque pierda muchas cosas a cambio.
Basta de estas viejas obsesiones, de las mal usadas y abusadas palabras, tan típicas de mi. Es hora de cerrar el ciclo.
Esta terminando el año, sin darme cuenta han pasado meses muy extraños y no pretendo hacer el top 5 de mis películas vistas, de discos escuchados, de acontecimientos agradables (aunque podría decir que lo único hermoso de este año, fue ver en vivo a Nine Inch Nails, pero ahí terminaría mi cuenta y nada más...)
No sé que más escribir.



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