Fragmento

viernes, septiembre 30

Lo primero que recuerdo es su rostro, frío y sereno, calmado como si todos esos chillidos fueran serenatas en silencio, su piel de papel marcaba sublimemente las líneas de sus huesos, sus ojos negaban al mundo como si este no tuviese nada que ofrecer, y una apaciguada sonrisa que expresaba felicidad me saluda. Sentí curiosidad, sentí celos, pero lo más importante, sentí paz. Y ahí descanse, un feto con sus ojos cerrados se deleitaba con su ser, sin pensamiento único más un todo en la nada, cual ente inexistente presente en todo, disperso en su complejidad.

Me di cuenta de que nada es eterno.

Pues con la tosquedad de la realidad fui expulsado del nirvana por los brazos de mi madre y volví a nacer…luego todo es balance, todo es cero.

Al parecer fui amado de sobremanera por aquel muñeco de porcelana pues mis sollozos atrapados en mi garganta tenían su voz, recuerdo aquel sonido llamándome por un nombre que no recuerdo y mis pequeños pies moviéndose a toda prisa hacia su encuentro, eventualmente estrellándose contra el duro suelo, miro mis pies y observo por primera vez, sangre esparcida por mis rodillas gotea por trozos de piel. Gritos tan estridentes jamás fueron escuchados, mi madre con un estruendo me sigue al paso como queriéndole darle un beso, mis pequeñas manos no entendían aquel liquido que sostenían eminentes de las grandes heridas, desesperación por lo desconocido invadió mi cuerpo y comencé a temblar, lo ultimo que mis ojos lograron captar fue a aquel muñeco lamiendo el liquido derramando y todo volvió a cero.

El caos envuelto por la nada vuelve a fusionarse con la paz. He ahí la serenidad.

Chillidos a la luna dejó caer, vacilante corre por los pasillos asegurándose que nadie quede impune por su perdida, alaridos que se extendían todo el día para luego agonizar en lamentos, ahogados en un mundo de lagrimas invertidas. Al parecer la culpa la tuvo el, aquel muñeco de porcelana causaba dolor en su ausencia, y no pudo más. ¿Como puede dañar el ausente?, pues la tortura extendida nunca cesó, miles de ciclos terminaron frente a mis narices, y miles comenzaron solo para perecer sobre mi cadáver, todos acompañados por el réquiem de la vida.

Una noche las maldiciones caían en disminución, el día en que la botella se vació, la amargura llenó el ambiente como el último aliento de una flor, y esta matizó la luna de un dulce púrpura. Luego todo se silencio, todo quedo expectante a la conclusión inevitable, y ella grito: “Me quitaste la alegría y ahora me quitas la vida” con un hermoso disparo que sirvió como punto final, y ella al fin descansó.

Los gritos del ausente solo son acallados una vez que estas a su lado.

Y así fue por un tiempo, pues lo próximo que veo es mi cuerpo aun con ese nombre que no recuerdo, disfrutaba de la nada, acogido por el olvido, pero el sufrimiento se filtró por mi piel y los gritos silenciados una vez más ensordecieron mi calma, asi es que decidí lo más honorable, la calma de mi madre y de aquel muñeco los acompañaría a todos, y al fin podrán descansar. La ultima imagen que logro ver es un decidido yo saliendo de mi hogar hacia la eternidad inexistente.

Arma

martes, septiembre 27


Nunca pensé que la traición dolería tan poco. Quizás porque ya me he traicionado a mí misma muchas veces, haciendo lo que no debía ni quería (O tal vez si), mintiendo, mintiéndome y fingiendo que no me importaba... ¿Me importaba? Nunca creí la existencia de la amistad y el amor estaba muerto hace mucho.

Pero ahora es distinto, porque no me importa, ya no me importa y no encuentro la razón para esta armadura, tan fuerte y tan impenetrable que he creado.

Despertando, bañandome, caminando, en clases y comiendo porque sí. Bailando sin ganas, dopandome sin ganas y sonriendo al flash, abrazada de gente, confiándole mis intimidades, hablando con extraños porque no puedo con mis cercanos, como a este espacio en donde escribo porque... no puedo dormir y pienso, pienso en aquellos tiempos cuando era inocentemente corrompida y ahora, que ya estoy totalmente corrompida, necesito liberarme y hundirme en la corrupción.


No puedo sentir, recuerdo cuando creía no hacerlo y era evasiva. Recuerdo cuando lo críticaba todo y tenía una alta moral que de apoco se fue alejando de mí y empecé a actuar mal, ese "mal" del que la Sociedad habla y castiga, porque simplemente quería hacerlo, porque estaba mal y porque nadie lo notaba y me gustaba la idea de hacer mal y que confiaran en mi y me abrieran sus puertas, sin yo querer nada más que dañar y saciar la compulsión, la adrenalina del mal actuar, de mentir, de robar, de matar, de convertirme en una verguenza para mi familia y de estar completamente sola.


Los quiero lejos de mi vida, nunca quise ser esa niña vestida por su madre, de colores, bien peinada, con su habitación intacta en orden, con las tareas hechas y sólo leer y escuchar música en mi tiempo libre. Sólo quería... ser lo que nadie quiere ser, fea, sola, loca y estúpida.

Y lo logré, soy horrible, mi palidez transluce mis venas, mis cicatrices, mis estrías, mi estómago sobresaliente, mis senos pequeños, mis arrugas, mis ojeras, mis dientes chuecos, mi pelo seco y mal teñido. Estoy sola, me maquillo, me visto como prostituta y busco, salgo con sed en busca de llenarme y no lo logro, recuerdo todo lo que pasé pero ya es pasado y no puedo sentir y no sé que hacer para poder volver a sentir... y en la juerga te encuentro Lucy y estás en el cielo con diamantes, me haces sentir que mi familia, mis compañeros de trabajo y la ciudad es hermosa y luego te vas de mi y vuelve la suciedad.


Estoy loca, quizás no, pero creo un poco que sí. Sin doctores ni drogas legales aun no soy peligrosa, pero podría serlo, necesito que algo suceda y ya, algo que me haga reaccionar y tomar esto desde el cuello, matarlo y volver a nacer. Soy estúpida, porque sueño todo el tiempo, con esas personas que han pasado por mi vida y me han dañado y pienso que muy en el fondo, yo provoqué todo esto y lo siento por ellos, los contaminé, hice nacer en ellos lo horrible de su interior y todo porque yo lo tengo a flor de piel, todo porque ya no vale la pena cuestionarlo: Son una mierda de personas, no creo en ustedes y nunca lo hice, salgan del camino y dejenme seguir buscando eso que no sé que es y que me falta.


Si Dios existiera, podría ayudarme, pero no y como ya dije antes, soy misericordiosa y soberbia.

Los perdono por imperfectos, tal cual como lo soy yo, pero no porque hicieran algo para enmendar, es sólo que los olvido y olvido constantemente así que no, no hay perdón, pero si hay olvido porque aun tengo mucho más por lo que vivir, llorar y reír. Espero.

Necesito volver a sentir, con mi cuerpo, más que enfermedades, tocar a otra persona y sentir su vitalidad, su palpitar, ver dentro de sus ojos sus sueños, oler el humo de la tranquilidad y oír decibeles medios, que me den paz y que me dejen dormir de nuevo, pero esta armadura no me va a soltar, no al menos en mucho tiempo y quizás nunca, porque esto no se quedará así, pagaran y pagare por mis errores y mi nemesis se concretara.

Se cierra el ciclo de mi niñez, del odio a mi belleza, el recelo a la sociedad y descontento con la realidad. Ahora solo soy un criminal y vivo la fantasía que me plazca.


Soy libre de todos ustedes y soy prisionera, de mi armadura.